A mí no me iba a pasar

A MÍ NO ME IBA A PASAR. Laura Freixas. Ediciones B. 2019

Una magnífica obra de madurez. Cinco palabras para definir A mí no me iba a pasar, el último libro de Laura Freixas. Se podrían utilizar otras cinco, más relacionadas éstas con el género autobiográfico: Lucidez, autocrítica, honestidad y estilo depurado. Contemos como contemos, el resultado es una autobiografía imprescindible.

No es la primera vez que Laura Freixas publica un libro autobiográfico. Con anterioridad había visto la luz Adolescencia en Barcelona hacia 1970, publicado por Destino en el año 2007, Una vida subterránea. Diario 1991-1994 y Todos llevan máscara. Diario 1995-1996, en Errata Naturae 2013 y 2018, respectivamente. La publicación de este cuarto libro autobiográfico confirma la apuesta que la autora ha hecho siempre por este género literario, que lleva años escribiendo, leyendo, analizando y editando. Algo muy meritorio, si recordamos que es un género que nunca ha gozado del éxito, atención o prestigio que tiene la novela, otro género en el que Laura Freixas también ha trabajado.

En A mí no me iba a pasar, la autora se centra en los años en que vivió su matrimonio y maternidades, temas centrales de esta autobiografía. Con una estructura circular, habitual en este tipo de materiales, la narración se abre en el año 2003, en el momento en el que la autora decide poner fin a su matrimonio, y se cierra en el momento en que se dirige, física y simbólicamente a ello. Por el camino, más de trescientas páginas, un pormenorizado registro de las circunstancias y razones que le hicieron tomar esa difícil y arriesgada decisión, siendo ese pormenorizado registro la gran aportación de esta autobiografía.

Cuando comienza la narración, a mediados de los años 80, la autora es una mujer joven, de clase alta, con estudios universitarios, una clara vocación literaria y una marcada conciencia feminista que le hace ser consciente de muchos de sus privilegios, y le ha aportado una mirada crítica con la observa a las mujeres de su clase social y el mundo laboral -el editorial, dominado por los hombres- al que ha decidido incorporarse. También es una mujer enamorada que quiere formar su propia familia y, además, está segura de que conseguirá conciliar todas sus ambiciones. Si los hombres llevan siglos haciéndolo, cómo no lo va a conseguir ella, tan inteligente, tan preparada y tan amada. La protagonista ha vivido que las mujeres de las anteriores generaciones se veían obligadas a asumir unos desiguales roles de género que ella, al conocerlos, iba a mantener a raya. Esas vidas sacrificadas, frustradas o amargadas no iban a ser su vida, a ella no le iba a pasar. Y sí, le pasó. Le pasó porque, como irá descubriendo, las trampas en torno a la autonomía, independencia y libertad de las mujeres que acompañan al trabajo, el matrimonio y la maternidad son tantas y, algunas de ellas, tan sutiles que es casi un imposible que no nos pase.

A lo largo de los años, unas veces por desconocimiento o comodidad, otras por pereza o cobardía, la autora irá tomando decisiones y asumiendo tareas mucho más condicionadas por su clase social y lo que se espera de una buena esposa y madre que lo que nunca hubiera pensado, porque, como ya recuerda el refrán, del dicho al hecho hay un gran trecho. Un trecho lleno de obstáculos para las mujeres, incluso para las más listas y feministas; y porque ni la clase social ni el dinero evitan que una mujer sea discriminada o tenga menos poder que cualquier hombre en su misma situación.

Este es uno de los muchos logros de esta autobiografía que recomiendo leer a todo el mundo sin prejuicios de género o clase, que consigue detallar cómo acontece, cómo una mujer inteligente, lúcida y dotada acaba viviendo una vida a la sombra de su marido, con menos libertad y poder de decisión, sometida a decisiones con las que no estaba de acuerdo y teniendo que renunciar al éxito profesional para ocuparse de los hijos. Todo aquello que no iba a pasar, pasa. Y nos lo cuenta de una manera cruda, directa. No sólo en la parte social, lo que los demás ven y opinan, el honesto e irónico relato incluye un minucioso registro emocional que acompaña la narración tanto del matrimonio como la maternidad, y que va más allá de la clase social. Incredulidad, impotencia, frustración, angustia, culpa o rabia son emociones que han acompañado a las mujeres a lo largo de los siglos y las clases sociales y nunca ha sido suficientemente contado. Por desgracia, o mejor dicho, por las circunstancias que el patriarcado impone a las mujeres, no todas han tenido la capacidad y posibilidades de Laura Freixas para detectarlo, apuntarlo y tras años de reflexión, describirlo con la claridad, ironía e impecable estilo con los que ella lo hace.

Y si como crítica literaria puedo detallar la originalidad y calidad del libro, como lectora puedo asegurar una gratísima lectura. La personalidad y la fuerza que acompaña toda la narración te atrapa desde el primer capítulo, la selección de los acontecimientos propicia una intriga que hace que sea difícil dejar de leer incluso para las personas que no acostumbran a leer autobiografías. A destacar, el capítulo donde cuenta el proceso y el viaje a Rusia a adoptar a su segunda criatura. Un tema muy raramente tratado en la literatura y al que Laura Freixas consigue dar un calado humano en donde, como logran describir los grandes escritores, lo trágico convive con lo cómico.

Muchas mujeres, además, no podrán dejar de reconocer la enorme tela de araña que nuestra sociedad nos tiene preparada con el fin de que nos sometamos a lo que se espera de nosotras: Que seamos mujeres, esposas y madres sacrificadas, complacientes y sumisas. Cualquier otro objetivo será obstaculizado, ninguneado cuando no directamente rechazado o castigado. Leída así, la autobiografía de Laura Freixas es un interesante y necesario aviso para navegantas. Los antídotos: el feminismo, buenas amigas , la creatividad, en el caso de Laura su intensa vocación literaria, y la independencia económica.

Tras largos años de reflexionar y teorizar sobre la autobiografía en general, y la de las mujeres en particular, ahora, en su madurez vital y literaria, Laura Freixas ha logrado crear un material que es una de las más amenas, interesantes y enriquecedoras autobiografías que hemos leído en estos últimos años. Un título que la sitúa en el más alto nivel de este género, algo que seguro tiene que resultarle muy gratificante.

No os la perdáis.

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