CINCO LIBROS RECOMENDADOS

He tenido la suerte de encontrar, últimamente, varios libros que me han resultado apasionantes, y quiero compartirlos con vosotras/os. Son dos novelas, dos ensayos y una autobiografía (solo hay un problema: de los cinco, tres no tienen edición española).

Me ha parecido extraordinaria la novela de la autora catalana Marta Rojals El cel no és per tothom (El cielo no es para todo el mundo). Ya había leído la anterior, L’altra, que me había resultado fascinante, a pesar (o quizá, en parte, a causa) de que tiene algo arisco, antipático. El cel … nos cuenta la historia de dos hermanas gemelas y un hermano a lo largo de cuarenta años. Son personajes representativos de una época (segunda mitad del XX, principios del XXI), de una clase social que lucha por ascender (obrero, peluquera, azafata…) y de una España que parece enriquecerse, progresar, proporcionar iguales oportunidades… pero donde no es oro todo lo que reluce. Y donde ser mujer u hombre es un dato fundamental. Como en muchas narraciones de autoría femenina, el embarazo no buscado es una pieza clave del argumento. A mí me han parecido magistrales tanto el lenguaje (Rojals tiene un oído extraordinario para las variedades del catalán hablado), como la estructura (la historia se cuenta mediante escenas cronológicamente desordenadas), el estilo (denso, indirecto, lleno de elipsis) y sobre todo los personajes; quizá el mejor, el de Pep, el hermano varón, un chico mediocre, débil, cálido, humano, conmovedor. Por cierto, la conclusión implícita de la novela parece ser que a fin de cuentas, las únicas relaciones verdaderas, significativas, con las que podemos contar, son las relaciones familiares, por más que a veces nos irriten, por más que no las hayamos elegido.

También me ha gustado mucho la nueva novela de Clara Usón, El asesino tímido. Comparte muchas cosas con las otras obras suyas que conozco (Corazón de napalm, La hija del Este, Valor): el estilo claro y límpido, la alternancia de distintos relatos que parecen ajenos entre sí pero terminan iluminándose mutuamente, el protagonismo de personajes femeninos adolescentes, los interrogantes ético-políticos (en particular los referidos a la guerra y al nacionalismo) y la indagación, entre líneas, sobre la condición de la mujer moderna. La vuelta de tuerca, aquí, consiste por una parte en mezclar las distintas historias en el mismo relato, y por otra en el hecho de que las tres historias corresponden a personas reales, a saber: el filósofo Ludwig Wittgenstein, la actriz de destape española, de origen ruso, Sandra Mozarovsky, misteriosamente muerta en 1977, a los 18 años, y… la misma Clara Usón, cuya infancia, adolescencia y atormentada juventud constituye para mí la más interesante de las tres, y da lugar a un último capítulo magistral en su mezcla de patetismo e ironía. No me parece casual, por cierto, que Usón haya elegido como figuras de referencia las de Mozarovsky y Wittgenstein: lo que nos dice, a mi modo de ver, es que una mujer que actúa en el campo de la cultura puede aspirar a ser la creadora de una obra de gran calado intelectual… pero el lugar que la sociedad, a priori, le tiene asignado, es más bien el de una figura decorativa para usar y tirar.

Hija de revolucionarios, de Laurence Debray, es en parte una autobiografía de infancia y juventud de su autora, y en parte una biografía de sus padres, el intelectual francés Régis Debray, que fue compañero del Che Guevara y pasó cuatro años en una cárcel boliviana, y la escritora venezolana Elizabeth Burgos, posteriormente conocida sobre todo como biógrafa de Rigoberta Menchú. El libro en sí no es muy bueno: resulta a veces superficial o confuso, y se nota que su autora es más periodista que escritora. Lo que cuenta, sin embargo, es apasionante: retrata una familia donde conviven la gran burguesía francesa, culta, refinada, liberal (su abuela paterna, en particular, aparece como una mujer extraordinaria, que habiendo nacido en 1910, llega a ser senadora, entre muchos otros cargos), la generación sesentayochista, encarnada por un intelectual, el padre, que aparece como un hombre frío, ególatra, que “siempre necesitó a su lado una presencia femenina admirativa y servicial”, y finalmente una “tribu” de amigas latinoamericanas que aportan solidaridad, alegría, calor, protección… Como ejemplo de la educación que recibió Laurence, baste contar que cuando cumplió diez años, sus padres le anunciaron que era hora de que empezara a posicionarse políticamente, y para que pudiera elegir su campo, la enviaron a pasar un mes en una colonia de pioneros en Cuba (donde aprendió a montar y desmontar una metralleta, por ejemplo) y después a una colonia de vacaciones en California.

Cambiando de tema, de género (literario) y de lengua, me ha interesado muchísimo el ensayo Gender and genius, de Christine Battersby. Como sabemos, en la historia del arte (de todas las artes), a partir del Renacimiento la persona del creador cobra cada vez más mayor importancia: “no existe el Arte, existen artistas”, llega a declarar el conocido crítico Gombrich. Es evidente, por lo tanto, que para entender la posición de las mujeres en las artes, y en general en la cultura, hay que examinar la figura del llamado “genio” y su dimensión ideológica, y más concretamente, de género. Battersby lo hace en este libro exhaustivo y sintético que a mí me ha resultado de lo más sugerente (y fundamental para la conferencia que estoy preparando: Pablo Neruda y la mujer sin nombre. Una crítica feminista al mito del “genio” y la “musa” que daré en Caixaforum Madrid, en el marco del ciclo “Ni ellas musas, ni ellos genios”, en marzo de 2019.)

Por último, cayó hace poco en mis manos, aunque no es nuevo, y me ha gustado mucho, un ensayo, profundo, documentado, y a la vez divertido, de Mona Chollet, autora a la que no conocía, titulado Beauté fatale, que examina el mandato patriarcal dirigido a las mujeres sobre el cuerpo, la moda, la belleza. En un reciente artículo en El País (“Prostitución voluntaria”, https://elpais.com/elpais/2018/09/25/opinion/1537896751_590517.html), examiné el caso paradigmático de una joven canadiense sin problemas económicos que se prostituía “voluntariamente”, como contaba ella misma en una novela autobiográfica (Nelly Arcan: Puta). A mi modo de ver, Arcan era, por motivos personales o familiares, especialmente vulnerable a cierta visión del mundo, y de los sexos, transmitida por la cultura de masas. Esa es la visión que Chollet pone de manifiesto y analiza; el libro de Nelly Arcan o el de Caitlin Moran (Cómo ser mujer) nos muestran, como quien dice sobre el terreno, sus consecuencias sociales.

Para terminar, os recuerdo que los libros extranjeros se pueden adquirir fácilmente por internet, a través de fnac.com o de amazon.com, y los españoles que estuvieran agotados, mediante iberlibro.com. De nada 🙂

Marta Rojals: El cel no és per a tothom, ed. Anagrama, 2018

Clara Usón: El asesino tímido, ed. Seix Barral, 2018

Laurence Debray: Hija de revolucionarios, ed. Anagrama, 2018

Christine Battersby: Gender and genius. Towards a feminist aesthetics, ed. The women’s Press, 1989

Mona Chollet: Beauté fatale. Les nouveaux visages d’une aliénation féminine, ed. La Découverte, 2015 (ed. original 2012)

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