Mensajes en la categoría Artes visuales

Ana Graciani, nueva presidenta de la Fundación SGAE y segunda mujer en dirigir la institución

 

Por su parte, Gerardo Rodríguez ha sido nombrado director general de la SGAE
MADRID, 21 (EUROPA PRESS)
La Junta Directiva de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha nombrado a Ana Graciani nueva presidenta de la Fundación SGAE. Asimismo, ha nombrado director general de la entidad a Gerardo Rodríguez, según ha informado.

Graciani es dramaturga, guionista audiovisual, periodista y productora, así como miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España y del Comité Organizador de los Premios Max. De este modo, se convierte así en la segunda mujer que dirige la institución, después de Inés París.

Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales (AAMMA), la ya presidenta de la Fundación SGAE, es “una firme defensora de la igualdad de género en el sector cultural”.

Graciani trabajó además como periodista en prensa, radio y televisión entre 1992 y 2002. Posteriormente, se dedicó a la gestión y producción de las artes escénicas y desde el año 2008 su actividad profesional se centra en la escritura y la dirección, tanto dramática como audiovisual. LEER MÁS »

Abstracciones Privadas

 

Tít: Hessie, original, silenciosa y superviviente

Sub: La exposición del Musac, primera retrospectiva de la artista en un museo español, muestra la radicalidad de su propuesta

Foto (cortesía del MUSAC)

 

Un ‘universo’ de botones azules y grises, cosido sobre una pieza de algodón crudo de 1,65 x 2,95 metros recibe en el Musac al visitante de la exposición de Hessie, la artista cubana nacionalizada francesa que murió un año antes de que se inaugurara esta exposición. Es la pieza más grande de la muestra y una de las más grandes de las que realizara su autora, que habitualmente trabajaba en formatos pequeños y medianos. Los botones cosidos a la tela, como en otras artistas de su generación y posteriores, son todo un manifiesto feminista. Una manera de subvertir las labores tradicionalmente asignadas a las mujeres. Una forma de rebeldía. El bordado, los botones, los collages realizados a base de materiales de desecho: ropa de niño vieja, todo tipo de retales, hilos, bolsas, etiquetas publicitarias, envoltorios de alimentos, restos de bordados, pelo, plumas, incluso polvo… componen un universo propio que se conoce bajo el título de ‘Survival art’. Este arte de la supervivencia, que fue el título de su exposición más importante (y la primera individual) en 1975 en el Museo de Arte Moderno de París y que se retoma en esta exposición en el Musac, tiene múltiples lecturas. Quizá la de su propia supervivencia como artista sea una de las principales. Si bien en los setenta tuvo cierto reconocimiento –ella había comenzado a trabajar con un lenguaje propio ya a mediados de la década de los cincuenta, con apenas veinte años— la década siguiente la sumió en el silencio y la marginación.

Hessie, cuyo nombre real era Carmen Lydia Djuric (Santiago de Cuba, 1936- Pontoise,Francia, 2017) se instaló en Nueva York a mediados de los sesenta. Allí conoció al pintor montenegrino Miodrag Duric, conocido como Dado, toda una estrella del arte contemporáneo en Francia, país donde se estableció la pareja en los sesenta. Un viejo molino en el valle del Oise, en Hérouval, no muy lejos de París, les sirvió a ambos de casa y taller. Pero mientras Dado recibía a galeristas, artistas y comisarios, mientras se grababan documentales sobre su obra, la de Hessie crecía en silencio a solo unos metros de la de su pareja. Sin cámaras, sin galeristas importantes alrededor. A este silencio contribuyó también, sin duda, la actitud de la artista hacia el arte en general y el suyo en particular, que se tradujo en la defensa de su independencia y hasta de su anonimato. En el catálogo de su exposición más importante en vida, la ya citada exposición de París, expresaba una posición ante el arte, que ha sido considerada como una declaración de intenciones: “No Man’s Land. La artista en ningún caso se hace responsable de su identidad, tanto en lo que respecta a su vida íntima como en lo que atañe a las observaciones sobre su obra”. LEER MÁS »

La invisibilidad de las mujeres artistas en los museos

La iniciativa de celebrar el 18 de mayo el Día Internacional de los Museos lleva realizándose desde las últimas décadas del siglo pasado. Desde 1977 hasta la fecha, la temática a la que se dedica anualmente el DIM viene propuesta por el ICOM ( Consejo Internacional de Museos ) y varía en función de las expectativas creativas del panorama artístico mundial. De este modo, por citar solo un par de ejemplo, el DIM 2005 trató el tema de los museos como puente entre culturas y diez años más tarde, en 2015, se centró en la contribución de los museos para un desarrollo sostenible. En esta ocasión el DIM 2018 se ha fijado en una de las características más singulares de la sociedad actual como es la hiperconectividad. En un mundo donde el aceleracionismo tecnológico es una realidad, la temática propuesta ha sido: “ Museos hiperconectados: Enfoques nuevos, públicos nuevos”. No cabe duda que, acorde al sino de los tiempos, el ICOM ha acertado de nuevo. Sin embargo, dado que las preocupaciones sociales y artísticas se concilian a la hora de definir el tema de este evento internacional, en el que participan numerosos países de los cinco continentes y donde miles de museos programan al unísono diversas actividades, quisiera proponer para una próxima celebración el tema de la invisibilidad de las mujeres artistas en los museos. No estaría de más que se tomase en consideración ya que se recogería el testigo del despertar feminista que es una de las características definitorias del momento histórico en el que vivimos. LEER MÁS »

Biografías de mujeres relacionadas con el mundo del arte

Cristina Iglesias nació en San Sebastián en 1956 en el seno de una familia con grandes inquietudes culturales. Leía mucho y le gustaba ir al cine y, aunque empezó a cursar la carrera de Ciencias Químicas, pronto se dio cuenta que esa no era su verdadera vocación, lo que la llevó a abandonar la facultad y a trasladarse a Barcelona para estudiar dibujo y cerámica entre 1977 y 1979.

Su pasión por las piezas tridimensionales comenzó cuando empezó a trabajar el barro, pero la necesidad de encontrar nuevos lenguajes la llevó a Londres para matricularse en la Chelsea School of Art. Fue precisamente en Londres donde conoció al que se convertiría en su esposo, el escultor madrileño Juan Muñoz. El matrimonio tuvo dos hijos, Lucía y Diego, y constituyó un sólido tándem creativo hasta el repentino fallecimiento del artista, en agosto del 2001. LEER MÁS »

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