Amàlia Alba, de Dones Progressistes: “Se ha intentado desprestigiar sin éxito la palabra «feminismo»”

Dones Progressistes.

Amàlia Alba en los locales donde desarrolla su tarea profesional. Foto: Escocorrol.

Amàlia Alba es una psicóloga de profesión que desarrolla su maestría profesional en Picaña, compaginándola con el compromiso social desde la perspectiva de género. Hace tiempo que preside y coordina la asociación Dones Progressistes, una agrupación voluntaria de personas preocupadas porque esta sociedad sea más justa y más igualitaria, done las mujeres puedan tener su espacio sin ningún tipo de dificultad.

¿Tienen sentido este tipo de agrupaciones?

Tienen mucho sentido porque cada día vemos como somos una sociedad que continúa discriminando y violentando a las mujeres, vemos que la violencia sexista acaba matándolas. Hablamos de una violencia que está muy arraigada a un poder que todavía hoy está en manos de los hombres y es por eso que cuesta mucho hacer el cambio necesario.

¿Se tiene que seguir explicando el movimiento feminista?

Es fundamental. A la hora de educar, si no educamos en igualdad, no entenderemos nunca que esta sociedad ha cambiado. Los hombres tienen que aprender a saber estar en una sociedad diferente y no repetir los patrones en los que nuestros antepasados fueron educados. Los chicos jóvenes tienen que saber qué es lo que esperamos de ellos las chicas, porque si se continúan poniendo como valores la arrogancia, hacerse el “pijo” o ser más violento y dominador, eso no es lo que queremos las mujeres. Resulta fundamental educar en igualdad desde las más tierna infancia y que acentuemos esta educación en la etapa de Secundaria, momento en que se asientan los patrones de comportamiento.

¿Cómo se puede evitar tanto dolor y sacrificio inútil?

El tema de la igualdad es esencial. La violencia es la máxima expresión de una situación de desigualdad. Pienso sinceramente, que la actual situación proviene del hecho constatable de que hay demasiados estamentos que ponen trabas a los espacios hacia la igualdad.

Hace falta formación del estamento judicial, de las fuerzas de seguridad, a los medios de comunicación…, para caminar juntos y evidenciar que la violencia machista es el fruto de la desigualdad que estamos viviendo dentro de esta sociedad patriarcal, donde los hombres se niegan a dejar espacios de poder.

Es brutal seguir escuchando después de una muerte de una mujer inocente, aquella frase lapidaria “alguna cosa habrá hecho”. Las mujeres no lo hemos tenido fácil históricamente, ni tan solo ahora en esta sociedad que parece más humanitaria. Formación y concienciación es lo que nos hace falta.

¿Soplan vientos favorables para el feminismo valenciano?

Sí, sí. Hay una cosa fundamental; en todas las consejerías hay una unidad de igualdad y eso abre las puertas a poder interpretar cualquier aspecto social desde esta perspectiva de género. Esta nueva situación ayudará a hacer visible cómo hay acciones de gobierno que pueden repercutir de manera negativa para una parte importante de la población y eso supone un gran paso.

¿Se tiene que salir a la calle cada vez que hay un feminicidio?

Algunas personas empiezan a reclamar la necesidad de cambiar los minutos de silencio por acciones cada vez más contundentes. A cada víctima que se produce se le debe anteponer este tiempo de silencio, porque el silencio es reivindicativo, no obstante, también hay que ser conscientes de que se tiene que hacer pedagogía sobre esta situación de desigualdad. Cada vez que muere una mujer, no nos podemos acostumbrar a este hecho y es por eso que se debe salir a la calle.

¿Somos más de cuatro en esta lucha?

Unas pocas más; cuatro son poquitas. Afortunadamente, durante todo este recorrido hecho por mujeres, se han añadido jóvenes, bastantes jóvenes, que han sumado cuotas de concienciación y todas juntas procuramos que esta situación no continúe así. Sí, sí, afortunadamente somos más de cuatrocientas.

El espíritu de la calle Náquera.

Para las asociaciones de mujeres que se afanan por construir esta sociedad más igualitaria, el edificio de la calle Nàquera de Valencia se convierte en todo un símbolo de libertad y de recuperación de espacios de igualdad.

Toda la etapa de gobiernos del PP ha supuesto para estas organizaciones una auténtica discriminación por el hecho de que, además de haberlas hecho salir de este espacio conquistado, se aplicaban programas de escaparate pero muy poco efectivos.

La estancia de estas organizaciones en los locales de la calle Martínez Cubells, ha supuesto una auténtica travesía por el desierto, ninguneadas y dejadas a su suerte. El cambio de vientos políticos, ha hecho albergar esperanzas en recuperar lo que supuso durante los años ochenta y noventa, el espíritu de la calle Nàquera.

Esta obertura, va más allá de lo que supone volver a poner en marcha un espacio; supone la recuperación del Consell de la Dona, la restauración de los institutos de la mujer y la implementación de políticas de igualdad, que tanta falta hacen para recuperar el pulso de la lucha y de la reivindicación. Nàquera es un espacio de mujeres, del tejido asociativo de mujeres.

Podéis leer la entrevista completa en catalán en El Punt Avui.

Agradecemos la traducción a nuestra socia Laura Capsir.

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